Los nutricionistas coinciden sobre el alcohol: "Agrava el riesgo de golpes de calor y no hay una cantidad segura de consumo"
Los dietistas-nutricionistas recuerdan que el alcohol favorece la pérdida de agua, dificulta que el organismo regule su temperatura y puede aumentar el peligro durante los días de calor intenso
Beber alcohol puede dificultar la regulación del cuerpo (EFE)
Las bebidas alcohólicas suelen estar muy presentes en terrazas, comidas y reuniones estivales. Su temperatura fría puede producir una sensación momentánea de frescor, pero este efecto no significa que estén hidratando el cuerpo. De hecho, los profesionales de la nutrición advierten de que sucede lo contrario.
El Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa) señala que ninguna bebida alcohólica sirve para hidratarse. El alcohol tiene un efecto diurético que puede incrementar la eliminación de agua y electrolitos a través de la orina, algo especialmente preocupante cuando las temperaturas son elevadas.
Los expertos insisten en que beber alcohol no aporta beneficios para la salud. (EFE)
Maite Navarro, presidenta del organismo, explica que todavía está muy extendida la creencia de que una cerveza fría ayuda a soportar mejor el calor. Sin embargo, su consumo puede favorecer la deshidratación y aumentar el riesgo de sufrir un golpe de calor cuando se combina con una exposición prolongada al sol o con actividad física.
El alcohol dificulta regular la temperatura corporal
El organismo necesita mantener su temperatura dentro de unos márgenes determinados. Cuando hace mucho calor, activa mecanismos como la sudoración para liberar parte del exceso térmico. Este proceso implica perder agua y sales minerales, que deben reponerse regularmente.
El alcohol puede interferir en esta respuesta porque favorece la deshidratación y dificulta la regulación de la temperatura corporal. Cuanto más calor hace y más tiempo se permanece al aire libre, mayor puede ser el riesgo.
La situación resulta especialmente delicada en playas, piscinas, festivales o terrazas donde el consumo de alcohol se prolonga durante varias horas. También aumenta el peligro cuando se bebe después de hacer deporte o durante jornadas laborales desarrolladas bajo el sol.
Otro error habitual consiste en esperar a sentir sed antes de beber agua. Los especialistas explican que, cuando aparece esa sensación, el organismo ya ha comenzado a perder una parte de los líquidos que necesita.
Durante el verano conviene beber de forma regular, aunque no exista una sed intensa. Como orientación general, los profesionales hablan de entre 1,5 y 2 litros de líquidos diarios, aunque las necesidades cambian según la edad, el estado de salud, la actividad física y la temperatura ambiental.
Una persona que practica ejercicio, trabaja al aire libre o pasa varias horas expuesta al calor puede necesitar una cantidad mayor. Llevar siempre una botella de agua ayuda a beber con frecuencia y evita depender de encontrar una fuente o un establecimiento.
Las recomendaciones sobre el consumo de alcohol han cambiado en los últimos años. (Magnific / KamranAydinov)
Las personas mayores, las mujeres embarazadas, los niños y quienes padecen enfermedades crónicas necesitan prestar especial atención, ya que forman parte de los grupos más vulnerables frente a la deshidratación.
El agua debe ser la bebida principal, pero la alimentación también puede ayudar a cubrir una parte de las necesidades de hidratación. Durante los meses de calor, resulta recomendable dar más presencia a frutas y verduras frescas con un contenido elevado de agua.
Esto no significa que puedan sustituir completamente al agua, sino que forman parte de una alimentación adaptada a las altas temperaturas. Combinar una hidratación frecuente con comidas frescas y ligeras ayuda al organismo a afrontar mejor el calor.
Las bebidas alcohólicas suelen estar muy presentes en terrazas, comidas y reuniones estivales. Su temperatura fría puede producir una sensación momentánea de frescor, pero este efecto no significa que estén hidratando el cuerpo. De hecho, los profesionales de la nutrición advierten de que sucede lo contrario.